miércoles, 10 de septiembre de 2025

Intervenciones y psicoterapias

 





  • Planificación de seguridad: Se ha demostrado que una planificación personalizada de seguridad ayuda a reducir los pensamientos y las acciones suicidas. Los pacientes trabajan con un proveedor de cuidados de la salud para elaborar un plan que describe formas de limitar acceso a medios letales como armas de fuego, pastillas o venenos. El plan también enumera varias estrategias de afrontamiento, así como personas o recursos que pueden ayudar en una crisis.
  • Llamadas de seguimiento: Hay investigaciones que han demostrado que cuando los pacientes en riesgo reciben llamadas telefónicas de apoyo que incluyen un monitoreo del riesgo y se les anima a participar en tratamientos y comportamientos seguros, así como a buscar ayuda, su riesgo de suicidio disminuye.
  • psicosociales, descritos a continuación, ayudan a las personas que han intentado suicidarse y pueden evitar que hagan otro intento de suicidarse.

    • La terapia cognitivo conductual puede ayudar a las personas a aprender nuevas formas de sobrellevar experiencias estresantes. Este tipo de terapia ayuda a las personas a reconocer sus patrones de pensamiento y a contemplar acciones alternativas cuando surgen pensamientos sobre el suicidio.
    • La terapia dialéctica conductual ha demostrado que reduce conductas suicidas en los adolescentes. También ha quedado comprobado que este tipo de terapia reduce la tasa de intentos de suicidio en adultos con trastorno límite de la personalidad, una enfermedad mental caracterizada por un patrón continuo de estados de ánimo, autoimagen y conductas inestables que a menudo dan origen a acciones impulsivas y a problemas en las relaciones. Un terapeuta capacitado en este tipo de terapia puede ayudar a la persona a reconocer cuando sus sentimientos o acciones son perturbadores o poco saludables, y le enseña destrezas que pueden ayudarles a sobrellevar de mejor

Riesgos del suicidio

 






Las personas de todos los edades, sexos y etnias pueden correr riesgo de suicidio. El comportamiento suicida es complejo y no hay solo una causa que lo origina. Los principales factores de riesgo son:

  • depresión u otros trastornos mentales o de consumo de sustancias;
  • dolor crónico;
  • historial personal de intentos de suicidio anteriores;
  • antecedentes familiares de trastornos mentales o de consumo de sustancias;
  • antecedentes familiares de suicidio;
  • exposición a violencia familiar, incluido el maltrato físico o abuso sexual;
  • presencia de pistolas u otras armas de fuego en el hogar;
  • libertad reciente de un reclusorio o una cárcel;
  • exposición, ya sea directa o indirectamente, a comportamientos suicidas de otros, como de sus familiares o compañeros, o de alguna celebridad.
  • Para personas con pensamientos suicidas, la exposición, ya sea directa o indirecta, a comportamientos suicidas de otros, como sus familiares o compañeros, o de alguna celebridad, también puede aumentar el riesgo.

    La mayoría de las personas que tienen factores de riesgo de suicidio no intentarán suicidarse, pero es difícil saber quién actuará sobre sus pensamientos suicidas. Aunque es importante tener en cuenta los factores de riesgo de suicidio, una persona que activamente muestra signos de advertencia de querer quitarse la vida puede tener un mayor riesgo de correr peligro y necesitar atención inmediata.

    Los eventos estresantes de la vida (como la pérdida de un ser querido, problemas legales o dificultades financieras) y los factores estresantes interpersonales (como vergüenza, acoso, intimidación, discriminación o problemas en las relaciones) pueden contribuir a la posibilidad de suicidarse, especialmente si ocurren conjuntamente con factores de riesgo de suicidio.

Respuesta de la OPS

 






La OPS se esfuerza por colaborar con todos los actores clave en la prevención del suicidio en las Américas. La Meta 3.4 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas busca reducir en un tercio la mortalidad prematura para 2030. En consonancia con esta meta, el Plan Estratégico 2020-2025 de la OPS incluyó el suicidio como indicador para la evaluación de la Región de las Américas.

Cada cinco años, la Unidad de Salud Mental y Uso de Sustancias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS), en colaboración con el Centro de Colaboración de la OMS en la Universidad de Brown, elabora un informe regional sobre la mortalidad por suicidio en las Américas. La OPS ha publicado tres informes de esta serie, cada uno de los cuales evaluó los períodos 2000-2004, 2005-2009 y 2010-2014, y actualmente está trabajando en la cuarta publicación, que analiza el período 2015-2019. Estos informes ofrecen un panorama general de la mortalidad por suicidio en las Américas, desglosada por subregiones y países, edad, género y métodos de suicidio. Se necesitaría que los países reportaran datos con mayor frecuencia para publicar los informes de manera más oportuna y facilitar la toma de decisiones.

El ATLAS de Salud Mental es un proyecto de la OMS que monitorea el progreso de los países en el logro de los objetivos del Plan de Acción de Salud Mental 2013-2030, el cual apoya a los países en su esfuerzo por alcanzar la Meta 3.4 de los ODS. La serie de informes ATLAS desde el año 2000 destaca la importante labor de la OPS en la planificación y recopilación de datos para reducir en un 10% la tasa de suicidio en la Región. Específicamente, la pregunta 11 de la encuesta ATLAS, "Promoción y prevención de la salud mental", examina la existencia de una estrategia nacional de prevención del suicidio, programas asociados y capacitación, lo que podría fortalecer el sistema de información sobre la promoción de la salud mental.

En 2016, la OPS publicó un informe sobre "Prevención de la conducta suicida". Esta publicación se concibió como una herramienta práctica que proporciona información esencial para comprender mejor las conductas suicidas y las principales estrategias para combatirlas, desde el registro hasta la evaluación de las intervenciones, considerando los enfoques ya implementados en la Región.

La unidad técnica de la OPS brinda apoyo técnico a los países para el desarrollo de Estrategias Nacionales de Prevención del Suicidio. Estas estrategias son esenciales para priorizar la prevención del suicidio en la agenda nacional.

Hoja informativa

 



El abordar la complejidad de las conductas suicidas comienza por identificar los factores de riesgo y de protección. Los factores de riesgo clave abarcan desde los sistemas sanitarios y la sociedad hasta los niveles comunitario, relacional e individual. Entre ellos se encuentran las barreras de acceso a la atención de salud, las catástrofes, las guerras y los conflictos, los intentos de suicidio anteriores, etc. Estos factores suelen actuar de forma acumulativa para aumentar la vulnerabilidad a la conducta suicida. Aunque la relación entre el suicidio y los trastornos mentales está bien establecida, muchos suicidios también pueden producirse de forma impulsiva en momentos de crisis, como una pérdida económica. Algunos factores de protección son las relaciones personales sólidas, las creencias religiosas o espirituales y las estrategias de afrontamiento y prácticas de bienestar positivas.


Mitigar los factores de riesgo para reducir los medios de suicidio y potenciar los factores de protección para fomentar la resiliencia, pueden reducir de manera eficaz las tasas de suicidio. Por ejemplo, el suicidio impulsivo puede prevenirse restringiendo el acceso a los medios letales. Sin embargo, la prevención del suicidio no se ha abordado adecuadamente en muchos países debido a la falta de toma de conciencia sobre el suicidio como un importante problema de salud pública, lo que impide que la gente busque ayuda. El subregistro y la clasificación errónea son problemas más importantes en los suicidios que en otras causas de muerte, debido a su sensibilidad y a su ilegalidad en algunos países. El reto es real y hay que tomar medidas.

Datos claves

 



  • En la Región de las Américas se notificó un promedio de 98,000 muertes por suicidio al año entre 2015 y 2019, siendo la tasa de suicidio en América del Norte y el Caribe no hispano superior a la tasa regional.
  • Alrededor del 79% de los suicidios en la Región ocurren en hombres. La tasa de suicidio ajustada por edad entre los varones es más de tres veces superior a la de las mujeres.
  • El suicidio es la tercera causa de muerte entre los jóvenes de 20 a 24 años en las Américas. Las personas de 45 a 59 años tienen la tasa de suicidio más alta de la Región, seguidas por las de 70 años o más.
  • El suicidio es la quinta causa más importante de AVAD en las Américas, con un rango de casi nueve veces considerando el porcentaje de la carga total, desde el 0,4% en Antigua y Barbuda hasta el 3,6% en Surinam.
  • En 2019, el AVAD ajustado por la edad para ambos sexos más alto es en Guyana, con más de 3200 años por cada 100.000 habitantes, seguido de 1772 años en Surinam y 1462 en Uruguay..
  • La asfixia, las armas de fuego, la intoxicación con drogas y alcohol y el envenenamiento con plaguicidas y productos químicos son los cuatro métodos más utilizados para el suicidio, que representan el 91% de todos los suicidios en la Región.

suicidio

 


El suicidio es un problema de salud pública importante, pero a menudo desatendido, rodeado de estigma, mitos y tabúes. Cada caso de suicidio es una tragedia que afecta gravemente no solo a las personas, sino también a las familias y las comunidades. En 2021, se estima que 727.000 personas de todas las edades perdieron la vida por suicidio, tras numerosos intentos. Centrarse en la prevención del suicidio cobra especial importancia para fortalecer las conexiones sociales, crear conciencia y brindar esperanza. Acompañar a los seres queridos en su salud mental y bienestar podría salvar vidas.

El tercer informe regional sobre mortalidad por suicidio, publicado en marzo de 2021, indicó que este problema sigue siendo una prioridad de salud pública en la Región de las Américas. Los suicidios se pueden prevenir con intervenciones oportunas, basadas en la evidencia y, a menudo, de bajo costo. En junio de 2021, la OMS lanzó VIVE LA VIDA, una guía de implementación que consta de cuatrointervenciones clave para prevenir el suicidio en todo el mundo. Un enfoque multisectorial es fundamental para involucrar a la sociedad y a las partes interesadas en un esfuerzo colaborativo.

Intervenciones y psicoterapias

  Planificación de seguridad:  Se ha demostrado que una planificación personalizada de seguridad ayuda a reducir los pensamientos y las acci...